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Tacoronte Acentejo


Uuuuuuuaaaaauuuuuhhhhh….¡qué descanso! ¡qué sueño más rico!

El período comprendido entre el final de la vendimia y el momento de la poda se conoce tradicionalmente como “reposo del viñedo”.

Cual oso que hiberna, la vid atraviesa el período invernal en esta latitud, de manera similar, totalmente letárgica, disfrutando de un merecido reposo vegetativo.

Tras la vendimia, entramos en un período temporal en que la parra se va desnudando totalmente de sus hojas. En el caso de las variedades blancas, sus hojas amarillean hasta caer, mientras que en el caso de las variedades tintas, las hojas también pueden amarillearse o presentar tonalidades rojas o marrones. Este hecho en sí también se conoce como “defoliación de la vid”. En conjunto, ofrecen un paisaje espectacular, lleno de tonalidades cual paleta de pintor a los ojos del observador interesado. Una vez se queda totalmente sin hojas, consideramos ya que la vid está plenamente en fase de reposo vegetativo.

En este momento dormido, la parra está acumulando reservas. Mientras dura este reposo, podemos observar como va teniendo lugar el abotonamiento en determinadas partes del sarmiento.


El frío ayuda a este letargo necesario para reponer las fuerzas de las parras que, junto al agua de la lluvia, permitirá que el viñedo, tras ser podado, despierte en todo su esplendor cuando irrumpa la primavera.

¿Qué tal si nos cuentas cómo están las parras de tu entorno? ¿Tienen hojas

aun?



Comments

  • Anónimo

    Que bonito paisaje genera la viña en la zona de Acentejo, que lastima que mucha gente y la administración no la protejan con toda su fuerza. Mucho ánimo y a continuar con el trabajo

    07/02/2013

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